por JAiAk el Mié Nov 19, 2008 4:14 pm
Aquí os dejo un texto que tenía guardado en mi ordenador en un directorio llamado "Pendiente de leer" y que ahora estaba revisando... Desconozo el autor ni recuerdo de donde lo copié pero al parecer está en muchos sitios más de la red:
Y ahora podría ser un buen momento para hablar de forma breve del llamado “cine fantástico”. Stars
Wars, Superman, Batman, La Historia Interminable, Willow, Dragones y Mazmorras, El
Señor de los Anillos... y un largo etc. El cine fantástico es el cine quimérico, fingido, que no tiene realidad,
y consiste principalmente en la imaginación. Pertenece a la fantasía. También existe la novela
fantástica.
Dicho esto diremos algo que seguramente descorazonará a muchos amantes de las películas X,
sobre todo hombres. El cine pornográfico está altamente impregnado de la definición de cine fantástico.
De tal forma que lo que ocurre en una película pornográfica y su parecido con la realidad está tan
distante de tener relación que a veces podríamos decir que algunas películas pornográficas son más
fantásticas que las propiamente reconocidas como pertenecientes al género fantástico. Resumamos:
Las películas porno, a veces, son más fantásticas que las fantásticas.
Hay que tener esto muy presente porque, de lo contrario, hay una serie de cosas que nos creeremos
después de ver una película porno y que, sin embargo, cometemos un error al tenerlas como verdaderas.
Pudiendo afectar incluso a nuestras relaciones con nuestra pareja actual, a nuestras relaciones
futuras y, en general, a nuestra psicología y nuestra sexualidad.
Las películas pornográficas hablan o intentan representar, sobre todo, fantasías humanas, pocas
veces hablan de realidades. Y muchas de las fantasías, ya lo hemos comentado brevemente, están
relacionadas en gran medida con lo fantástico, con el cine fantástico, del cual ya se sabe su irrealidad
y su falta de conexión con el mundo que nos rodea y en el cual nos tenemos que desenvolver. Si no
aceptamos esto, después de ver una película porno nos creeremos que todas las mujeres llevan zapatos
de tacón alto en la cama. Admitiremos que los hombres nunca son impotentes ni tienen problemas
para mantener una erección tanto rato y con tanto ajetreo y movimiento como el que quieran.
Pensaremos que si alguna vez descubrimos a una mujer masturbándose ella no se pondrá a gritar, sino
que nos invitará a que mantengamos relaciones sexuales con ella ayudándole a llegar al orgasmo. Lo
mismo que si encontramos a una pareja en pleno acto; él no te parte la cara, sino que ambos te invitan
a formar un trío. O que si tu novia te pilla haciendo guarradas con su mejor amiga se enfada sólo un
poco pero al final acaba en la cama con vosotros. Lo explícito de la película nos hará creer además que
las mujeres tienen orgasmos siempre en el mismo instante que los hombres, que la doble penetración
hace sonreír a las féminas y que ellas siempre están deseando que los hombres les llenen la cara de
esperma. Además de que con un minuto de cunnilingus es más que suficiente para llevar a la mujer al
más alto éxtasis sexual. Muchas de estas películas muestran claramente que a las mujeres no les
importa practicar sexo con hombres feos y de mediana edad, aún es más, suelen ser sus favoritos.
Tendremos como cierto que esos cuerpos, esos pechos, son de verdad y que una mamada (una felación)
salva siempre a una mujer de una multa por exceso de velocidad. Tras muchas películas porno,
se puede llegar a pensar que los hombres siempre se corren (eyaculan) fuera y que las enfermeras de
un hospital hacen mamadas a casi todos los pacientes. También se puede concluir que los culos siempre
están limpios y exentos pelos, que las mujeres nunca tienen dolor de cabeza o la regla y, además,
que los hombres nunca piden o solicitan sexo, sino que son ellas las que lo piden y lo buscan.
Sin embargo, como bien habrá podido apreciar el lector en esta reflexión irónica de lo que se puede
llegar a entender al ver una película porno, bien es cierto que el mal uso y consumo de estos productos
puede acarrear problemas en quien no tiene las cosas claras y viendo este cine no sabe diferenciar
lo que ve en el video-DVD y lo real. Pero esta advertencia no convierte al cine pornográfico en el más
peligroso género para el individuo. Sino que esta advertencia también va para cualquier otro cine. Si
una persona ve Superman y no sabe diferenciar entre la realidad que le rodea y la pantalla, al finalizar
la misma abrirá la ventana y saltará del décimo piso para llegar volando hasta el hipermercado. Aunque
su sorpresa surgirá al haber alcanzado el sexto piso y seguir bajando en caída libre y descontrolada
directamente hacia el suelo sin posibilidad de agarrase a nada ni de remontar el vuelo.
No creer todo lo que se ve en las películas es una norma que, por lo general, la gente la lleva bastante
a rajatabla. Pero parece ser que con el cine pornográfico esa norma no se aplica de forma tan efectiva.
¿Por qué? Quizá por que nunca se habla de ese tipo de cine, de tal forma que el público puede
quedar confundido al ver ciertas historias e imágenes que, por desinformación, no sabe qué pensar de
ellas. Un conocimiento de cómo se realiza una película porno, de cómo se elige a los actores, de qué
requisitos de salud se les exige, de cómo se ruedan las escenas... ayudaría a aclarar dudas sobre lo que
en ellas se muestra.
Por cierto; a pesar de todo lo anterior, el porno es una expresión cultural que, en su justa medida,
merece la pena ser tenida en cuenta y, también, cómo no, merece igualmente ser disfrutada. Pero es
necesario colocarla en su justo lugar para no ser confundida con otros asuntos que nada tienen que
ver con ella