JESÚS ORTEGA / ELECTRIK CIRCUS
“Como émbolos rabiosos que libran batallas contra el silencio”
Dicen los que saben que en el panorama del diyeismo y la facturación digital que en la actualidad el agobiante mercado tech está trufado de meros selectores sonoros, suntuosos creadores de atmósferas y genuinos artistas de lo sintético. Es en esta última categoría donde debemos enmarcar a la figura del alicantino Jesús Ortega en su doble faceta de dj y productor. Este declarado amante de la fina oscuridad se vio abocado a transmitir sonidos de una forma tan natural que cuando se quiso dar cuenta estaba en una cabina frente a unos Technics 1200 y cientos de almas ávidas de sensaciones técnicas bien alicatadas. Hablar de su estilo –deambula entre el techno y electro-techno como punto de referencia para su postreta expansión hacia otros postulados menos fáciles de etiquetar- es sumergirse en un armario sonoro fundamentado en más de una década de búsqueda de nuevas emociones musicales avant siempre apoyado en esos bmps bien adiestrados. Su sutil, pero contundente, dominio del tempo y control del desarrollo de la sesión es técnicamente perfecto. Su forma de entender la electrónica se basa en un profundo respeto hacia la música contemporánea; respecto a sus emergencias y estilos. Y su principal objetivo es procurarnos placer a través del baile férreamente maquinal aunque siempre groove.
“Nunca ha perdido de vista el dancefloor aunque sus miras siempre hayan partido desde rincones maquinales creativos no tan soleados”
Hagamos un poco de historia, Jesús Ortega comenzó sus andanzas por los espacios sonoros levantinos más vanguardistas con apenas 17 años y tras largos meses de cabinear, a diestro y siniestro, pronto sus ansias de experimentación e inquietud lo llevaron a conseguir en el año 2001 una residencia, que aun ocupa, en la sala electrónica alicantina por antonomasia Metrodance Club. Esta fecha marca un punto de inflexión en su prolija carrera. Sin duda, codearse, durante cientos de noches para el recuerdo, en cabina con gente del tallaje sonoro de The Hacker, David Carreta, Pascal Feos, Kiko, Oxia, Oscar Mulero, Angel Molina, Jeff Mills, Dave Clark, Mark Broom, Steve Rachmad, Carl Cox, Jack de Marselle y la brava escudería de djs levantinos caso de David Bordalás, Iván Serra, Jose Rives, Sergio Mateo fue algo crucial para que su desarrollo técnico y argumetario sonoro creciera de forma inusitada. Desde ese momento y hasta hora -y en su faceta como dj- Jesús Ortega no ha parado de darnos madrugadas para la gloria en salas del prestigio de Industrial Copera (Granada), Family (Toledo), La Cova (Barcelona), On (Murcia), Barraca (Valencia) y Thc (Monteagudo), entre otros.
“El largo trayecto recorrido por ambos por las luminosas cabinas levantinas lo ha abocado a un encuentro con las maquinitas que, tarde o temprano, iba a parir sus esperados frutos”
Su emergente y ya consolidada carrera en la producción sonora comenzó igualmente de forma natural y necesaria en el año 2003. Ortega es un investigador incansable y las maquinitas infernales –software-hardware de ultima generación- son su juguete habitual. Tras adquirir los conocimientos necesarios para facturar música como él ansiaba lanza su primera referencia bajo los auspicios del sello Subconce Records (Crazy Gogo). Un año después, ya en el 2004, crea -junto a 2 Rare People (Iván Serra, Javi Golo y Greg XXL)- el sello-promotora de electro-techno Permissive Records. Dicho label está distribuido por la disquera catalana Decoder Muzique y ha sido concebido bajo el afán de transmitir un estilo propio de alta calidad tecnológica. Paralelamente empiezan a trabajar en varias producciones bajo el pseudónimo de Los Chicos del Barrio. Aquí, es donde se gesta Electrik Circus – su última gran apuesta personal y profesional que idea junto al ingeniero de sonido José Morticia- y que rápidamente empezaría a dar sus frutos. En este combo Ortega y Morticia –bien maduritos por la dura travesía y con las ideas más que claras- nos presentan aventuras electro-tech tocadas por esa oscuridad fina, mínima y obsesiva que tanto gusta a este dueto de luminosos productores levantinos. Su valor es la búsqueda del corte bien facturado, pistero pero culto y apoyado en fundamentos sonoros adquiridos tras mucho trasnoche y apretón de ganancia. Uno de sus cortes más celebrados y pinchados Escúchamele cuenta con un rotundo bassline alegre y trotón sobre el que cabalga una melodía chispeante que alegra el corazón. Junto a este hit -firmado junto a Nihtto- y en dicho 12” aparecía una segunda sorpresa, Imprevisto. Tras unos instantes de suspense digital, el bombo dicta la pauta de un emotivo y vitalista desarrollo “marca de la casa”... muy Gigoló. Desprende aroma a gran electrónica, bien alicatada y estructurada. Gran doble salto mortal.
Además -bajo los auspicios de su propio sello-promotora y en estrecha colaboración con sus socios- desde hace dos años idean, planifican y celebran los denominados Permissive Festival en la mítica sala Metro Dance Club y por los que han pasado djs y artistas tech del calibre de Jack de Marseille, Oxia, The Modernist, Shinedoe, Kiki, Richard Bartz, Mauro Perota, Swayzak, Alexi Delano, etc. Igualmente la aportacion de selectores nacionales, caso de Undo, David Bordalás, Nhitto, Sergio Máñez, Cmix, Djane, Iván Serra, Alex Tirelli, Marqués, Makoki, Vicknoise, Iñigo Oruezabal, Xpansul, Boris Divider y el propio Ortega etc. ha sido clave para el éxito que han cosechado estas fiestas permisivas y masivamente frecuentadas por el público más inquieto.
En estos momentos, todo esto ya es historia... actualmente Jesús Ortega despacha largas horas de estudio diarias en su búsqueda sonora sinfín y las cabinas por las que ya pasó aun guardan ese aroma a potencia controlada, exquisita y propia de los más grandes.
“Jesús Ortega lleva tatuado el techno en su ADN...”





