Crónica de Lux Aeterna

Hay veces que una fiesta pequeña se puede convertir gracias a la gente en la cosa más grande del mundo.

Ayer en el Billypool eramos pocos, más de lo que yo me esperaba en un principio (desde que se propuso la fiesta hasta que se hizo pasaron apenas 10 días), pero bueno… Eso sí, cada uno de los que estábamos allí contábamos por 3, había una ilusión, unas ganas de pasárselo bien, que se creó un ambiente en la pista que yo pocas veces he visto.

De los DJs que han estado con nosotros esta noche, pues no puedo tener más que palabras de agradecimiento. El Nash santanderino (para que no haya errores) nos puso una mezcla entre minimal y house progresivo que sonó francamente bien. Eso sí, le tocó bailar con la más fea, ya que el arranque no fue el momento de más afluencia de la noche, evidentemente. De todas formas, Nash se trajo bastantes seguidores de tierras cántabras, que no dejaron de animarle, ¡qué ánimos tiene esta gente!

DJ Nash

Smiley siguió una progresión lógica de la noche con una mezcla de house progresivo que derivó ya en techno. Lo hizo francamente bien, pese a no encontrarse a gusto con los platos (¿quién lo diría viendo como lo hizo?, madre mía) Eso sí, poco a poco descubro el origen de su nombre artístico: ¡no conseguí sacarle una foto en la que no saliera con cara rara! Eso es que vive cada momento a los platos… ¡bravo Cristian!

Smiley

Después de Smiley llegó el que para mí era el momentazo especial de la noche, subía mi niña Th’Elektro Muse a la cabina. Con ella llegó el puro techno, el momento de darle el 100% del tiempo a los estrobos y al flash para crear un ambiente adecuado junto con la máquina de humo. Podréis considerarlo subjetividad absoluta, pero, madre mía, que momento más increíble, pedazo de sesión que se curró. La gente se entregó al máximo, disfrutó con su música, me llegaban comentarios positivos por todas partes y de casi todos los que estaban en la pista. Lo de que al final tuve que usar babero es poco decir… Y es que el escuchar frases como “está chica vale oro“, “cuídala para que siga así” y demás me llenaron más que estar arriba en cabina, eso seguro.

Th'Elektro Muse

Cerró la noche Jota, que continuó la línea de Th’Elektro Muse con un techno oscuro y demoledor, que hizo que todos siguieran bailando como locos. Destaco en especial el momento del cierre, a eso de las 5 de la mañana (horario de café teatro, es lo que tiene…) cuando Jota pinchó un tema de producción propia que aún está en proceso de masterización y mejora, pero que volvió locos a todos los fiesteros de esta noche. Mi carrerita hasta el coche, donde me había dejado el cd con el tema mereció la pena…

Jota

Así terminó una noche especial, la primera e-Night, que espero que se repita pronto. De momento, tenemos una Closing Party del Billypool en próximas fechas. Haremos de algo triste, pues muchos recuerdos se quedarán entre esas 4 paredes, un fiestón memorable. Seguiremos informando…

Esto es la fiesta